Más allá de la Slow Medicine: El camino de la salud

octubre 25, 2020
Slow Medicine Revolution

La salud es un camino

En nuestro segundo episodio del podcast explicamos qué es la Medicina Lenta o Slow Medicine.

Nuestra visión de esta forma slow de entender la medicina se complementa con nuestra historia personal y profesional, después de años de estudiar y trabajar con un enfoque evolutivo e integrativo.

La salud no es una meta, es un camino. Un camino que dura toda la vida. Un camino en el que todos los pasos cuentan.

En este camino, a veces nos perdemos y nos encontramos en un lugar complicado. No pasa nada: se puede volver atrás o coger un atajo y volver al camino de la salud.

La salud no tiene siempre la misma calidad. No todos los días nos sentimos bien, incluso aunque hagamos las cosas “casi perfectas”.

Lo que está claro es que cada uno de nosotros es el mayor artífice de su propia salud. Lo que queremos es ayudaros a los que nos leéis o escucháis a tener un mapa y una brújula para ver más claro por dónde tirar.

El estilo de vida como base para una salud óptima

Las bases de una buena salud tienen mucho que ver con el estilo de vida. Todos tenemos predisposición genética a algunas enfermedades. Esa predisposición genética es como una pistola cargada que se dispara por los estímulos ambientales y nuestros hábitos. Lo que hacemos en el día a día y cómo vivimos impacta por la epigenética, la microbiómica y nuestro propio funcionamiento celular en los resultados de salud que obtendremos.

Por ello hablaremos en nuestro blog y podcast sobre los pilares de la salud, que son los siguientes:

Alimentación: ya lo dijo Hipócrates, “Que el alimento sea tu medicina”. En el tercer episodio del podcast ya introducimos este tema prioritario. Además, puedes descargarte nuestra guía de Desayunos Slow Medicine para empezar a cambiar uno de los hábitos que impactan sobre la salud.

-Actividad física: el sedentarismo es la enfermedad carencial nº1 del siglo XXI. Pasamos demasiado tiempo sentados delante de una pantalla, ya sea trabajando o por ocio. Nos movemos en coche, transportes públicos de diverso tipo, y cada vez más, con patinetes eléctricos. El ser humano está hecho para caminar y correr. En un estudio japonés se vio que los 10000 pasos diarios se quedan cortos y que deberían ser 15000 para disfrutar de una óptima salud metabólica. Además, nuestra masa muscular decae a partir de los 25 o 30 años: el ejercicio de fuerza debería ser un hábito casi diario para no envejecer. Como hace poco comentaba Marcos Vázquez: “No nos dejamos de mover porque envejecemos; envejecemos porque dejamos de movernos”.

-Descanso y ritmos circadianos: dormir suficientes horas por la noche con una buena calidad de sueño es necesario para que todos los sistemas del organismo estén sincronizados y se reparen. Los ejes neuroendocrinos necesitan de un ritmo, que en parte viene marcado por el descanso. Dormir menos de 6 horas por noche tiene un impacto negativo en nuestra capacidad cognitiva y predispone a la obesidad y la resistencia a la insulina.

-Desconexión digital, actitud mental y conexión con el mundo real: la dependencia que muchas personas tienen del mundo online y los dispositivos electrónicos impactan de forma negativas prácticamente en todos los demás aspectos conectados. Por otro lado, el ser humano es un animal social y necesita del contacto físico con otras personas. Los abrazos y los besos con los niños y otros seres queridos ponen en marcha mecanismos neuroendocrinológicos y psicológicos que son fundamentales para nuestro bienestar.

-El ambiente en el que vivimos a menudo no se tiene en cuenta. Sin embargo, muchas personas están expuestos a la contaminación ambiental, de las aguas y los alimentos, y casi nunca está en contacto con la naturaleza. Se sabe que vivir lejos de zonas verdes aumenta el riesgo de padecer múltiples enfermedades crónicas no transmisibles. Salir a la naturaleza es curativo en sí mismo.

-Los estresores crónicos y cómo los afrontamos están detrás del empeoramiento o la no mejoría de muchas patologías metabólicas, psicoemocionales, autoinmunes o neurodegenerativas. Los psicofármacos no son una solución. La alimentación, el descanso, la desconexión digital, el contacto con la naturaleza, la actividad física y la exposición a estresores horméticos fisiológicos como el frío (puedes leer sobre el método Wim Hof aquí) o el calor (como la sauna o el baño turco) son herramientas que nos ayudan a afrontar el estrés de la vida moderna. Nuestro cerebro y nuestro cuerpo no saben qué hacer con una hipoteca, un atasco o las fechas de entrega. Por ello, utilizar estas herramientas nos ayudan a tener resiliencia para resistir mejor las exigencias del día a día.

Te acompañamos en tu camino

Sobre todos estos temas hablaremos, en profundidad, a lo largo de los episodios de nuestro podcast.

Y tú, ¿cómo llevas el camino de tu salud?

Te acompañamos en el camino de la salud. Si quieres estar al tanto de nuestras novedades, suscríbete aquí y te llevarás de regalo el e-book de los desayunos. Puedes seguirnos también en nuestro Instagram, Facebook y canal de Youtube.

Además, si quieres hacernos alguna sugerencia sobre algún tema en particular para que lo tratemos en el podcast, dínoslo y tomaremos nota.

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